Ecolnomia

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Video 1.Curso sr.Mortensen

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En el capitulo 1 nos indica : 

"....Mi tercera creencia es que no carecemos ni de tecnología ni de los conocimientos necesarios para construirnos un futuro mejor. De lo que sí carecemos es de voluntad política, lo cual refleja el hecho de que "Nosotros, el pueblo" todavía no hemos elevado nuestras voces al unísono para que tenga lugar un cambio fundamental y verdadero" 

http://www.chrismartenson.com/crashcourse/espanol/capitulo-1-tres-creencias

 


Última actualización el Miércoles, 30 de Diciembre de 2009 18:11
 

Barcelona en transición y el problema del peak oil.

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En noviembre del 2009, pude asistir a una interesante reunión del grupo “La Barna si j'y suis” (una réplica de los encuentros que este movimiento social realiza cada semana en 150 ciudades francesas). A aquella reunión asistieron (entre otros) “Barcelona en transició”, este grupo también es otra réplica de un movimiento muy importante a nivel global.

Barcelona en transición” tiene como objetivo concienciar a nuestra sociedad del inevitable fin de la etapa del petróleo barato, pretenden que estemos preparados para realizar la transición a un mundo no dependiente de los combustibles fósiles y plenamente sostenible.


Última actualización el Lunes, 01 de Febrero de 2010 22:51
 

¡A Educación sólo los mejores!

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Cada año por estas fechas, justo en el inicio del curso escolar, se nos bombardea con un aluvión de nuevas propuestas para la mejora del sistema educativo. La prensa generalista enchufa su potente máquina opinatoria y nos habla de educación con una ingenuidad y una candidez tan forzadas como insuperables, pero casi siempre para llegar a una misma conclusión: hay que implicar más a los docentes, poner medios para que éstos sean mejores, trabajen más y reciban la colaboración de los padres.

Mensaje simplista, pues. Con recetas de este tipo ya no estaríamos en crisis económica; podríamos apelar a que los mejores economistas dirijan la economía, encuentren la manera de aplicar sus ideas y los trabajadores sean diligentes y honestos. ¡Ya está! Todo solucionado. O más bien no..., porque la creación de riqueza podría seguir mostrándose esquiva.

 

He encontrado, sin embargo, un artículo en Yahoonews en el que Arne Duncan, el secretario de Educación de los Estados Unidos, se despacha con una propuesta de mejora de la educación que está siendo ensayada en varios centros americanos. Se trata de subir mucho los sueldos de los profesores, para que el sueldo mínimo anual tenga un suelo de 60.000$ y un máximo de 150.000., teniendo en cuenta que el sueldo promedio allí andará por los 52.000$, unos 36.000€ (un poco más que en España).

Los primeros efectos de tal propuesta eran previsibles. Duncan podía haberme consultado y yo le hubiera adelantado los resultados con un margen de error muy bajo. A saber:

1) Los estudiantes tutorizados por profesores "mucho mejor pagados" no puntuaron mejor que la media en los test de evaluación estatales.

2) Costaba encontrar profesores que quisieran adherirse voluntariamente al programa "de cobrar más" y "hacer mejor su trabajo".

3) Los profesores mejor pagados no aportaron nada demasiado nuevo, ni en investigación ni en docencia activa, a lo que ya se conocía.

¿Y cuáles son las causas, a mi parecer, del nulo efecto de las gratificaciones salariales? Déjenme responderles escalonadamente:

1) Pocos profesores, por novatos que sean, creen poder transformar la actitud y el esfuerzo de sus alumnos en base a su actuación en el aula. Saben de sobra que no pueden derribar ese muro a cabezazos, aunque sea eso lo que constantemente la prensa y la sociedad les demande, en un alarde de pueril cinismo.

2) Lo dicho en el punto 1 explica que pocos profesores se mostrasen dispuestos a participar en el programa.

3) La mayor parte de profesores ya lo han dado todo y lo han intentado todo en el aula con anterioridad a ser "mucho mejor pagados". Esa vía debería considerarse muerta, de momento.

Pero lo realmente interesante es lo que piensa Brian Lewis, presidente interino de una especie de colegio profesional para profesores. Suscribo plenamente su tesis de que los efectos de ese incremento en los sueldos no deben esperarse en los profesores que ya están en el sistema. Estos profesores suelen ser mediocres, normalmente procedentes del "aprobado ramplón" (como sucede con frecuencia en España), en contraste con los profesores de países muy avanzados educativamente como Noruega o Finlandia. Allí, para ser profesor hay que estar entre los mejores de la promoción. Es por ello que Lewis cree que mejores salarios atraerían a mejores estudiantes y, finalmente, sería una cuestión de tiempo que los niveles educativos de los alumnos reflejasen esa mejora.

De hecho, la estadística interna de la Secretaría de Educación estadounidense, prueba que la media de inteligencia de los profesores del país no ha hecho más que caer desde los años 50. Disfruté mucho leyendo en SuperFreakonomics, de Stephen Lewitt, las conclusiones a las que llegaba a partir de este hecho tan desconocido.

Evidentemente, debería ser obligatorio que un profesor supiera escribir sin cometer faltas de ortografía, con sintaxis ordenada y siendo, además, capaz de resolver problemas de lógica y aritmética con fluidez. Esto no está pasando ya en nuestro país. Unos sueldos magros, en constante retroceso, atraen tan sólo a auténticas medianías, dentro de un sistema educativo ya de por sí muy gris. Asimismo, la retirada de los "numerus clausus" en la universidad también contribuyó decididamente a esta rebaja de nivel. Pero, claro: eran impopulares y ningún político quiso perder votos por esa fruslería...


Última actualización el Martes, 06 de Septiembre de 2011 13:35
 

Un presente eólico, un futuro... más eólico

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Traduzco y sintetizo una noticia aparecida hace muy poco en BussinesGreen:

http://www.businessgreen.com/bg/news/2103849/brazilian-wind-power-cheaper-natural-gas

Brazilian wind power cheaper than natural gas

El coste y competitividad de las renovables toma protagonismo después que la energía eólica gane 78 de los últimos 92 contratos para el suministro eléctrico.

Las autoridades brasileñas han confirmado esta semana que la energía eólica es más competitiva actualmente que el gas.

Los 78 projectos que ganaron recientemente contratos con la Brazil National Electric Power Agency suman 1.928MW y su precio está alrededor de los 100 reales (37 libras esterlinas) por MWh

En comparación, el precio medio de la energía generada con gas natural es de unos 103 reales. Y según el presidente de EPE, Mauricio Tolmasquin, la realidad es que los precios no pueden hacer otra cosa que bajar en Brasil. Asimismo, este máximo responsable ha predicho que la energía eólica potencial de 143GW puede llegar a ser de unos 300GW si tenemos en cuenta que el diseño de turbinas mejora constantemente.

En este sentido, otra noticia sobre investigación eólica le da la razón al presidente de la eléctrica brasileña.

http://www.solociencia.com/ingenieria/11082503.htm

El tipo de turbina eólica y cómo se las agrupa puede multiplicar por 10 su productividad.

Básicamente unos ingenieros del equipo de John Dabiri del Instituto Tecnológico de California (Caltech), han llegado a la conclusión de que no siempre turbinas mayores y más altas aprovechan mejor las corrientes de aire. Parece ser que según sus estudios, generadores eólicos más pequeños, a ras del suelo y con menores distancias entre sí podrían entregar muchos mas MW por m2.

 

http://www.smartinthegrid.com/post/energia-eolica-turbinas-de-eje-vertical-eficientes-y-economicas/

 

 


Última actualización el Domingo, 28 de Agosto de 2011 21:02
 

¿Por qué los vendedores de coches de ocasión son más demócratas que los profesores de piano?

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Hace muchos años tuve que vender mi viejo Opel Corsa 1.5 D, ya que el pobre había rebasado los 150.000 km y, por razones de trabajo, yo necesitaba un coche con mucha más vida por delante.

Como no quería dedicar todo el verano a este cometido tan "apasionante", le puse un precio que era un poco inferior al que me habían recomendado los "entendidos" (mi mecánico, un señor dedicado a la compra-venta y, también, algún conocido). Digamos, pues, que si el precio recomendado era X, decidí que yo lo vendería por el 80% de X.

Cuando alguien llamaba para verlo, yo le explicaba que el coche tenía 150.000 km y que todavía era útil para un uso eminentemente ciudadano, de ahí su precio. Pero fueron pasando las semanas, luego los meses y, visita tras visita, siempre había alguna opción mejor para el futuro comprador. Por consiguiente, decidí rebajar el precio al 60% de X.

Ni aún así pude conseguir venderlo. Una y otra vez, el cliente encontraba algún coche de ocasión en algún concesionario con menos kilómetros y similar precio. Fue por eso que opté por dirigirme yo también a un concesionario cuyos propietarios me eran relativamente conocidos. Les conté mis peripecias hasta el momento y les dije que pedía por el coche el 80% de X, pero que, dadas las circunstancias, me conformaría con mantuvieran el coche en exposición y, si lograban venderlo, me pagaran el 60% de X, fuese cual fuese el precio final que ellos hubiesen fijado por el coche.

Al cabo de una semana  -¡una insignificante semana!-, me avisaron del concesionario haciéndome saber que ya habían vendido el coche. El vendedor que me era más familiar me hizo sentar en su despacho y me dijo que la venta resultó relativamente fácil ya que el coche estaba bastante  bien. En consecuencia, y como trato de favor, comentó, no me iban a pagar sólo el 60% de X, sino el 100%.

No me fue posible conocer el precio final real obtenido por mi viejo Opel Corsa. No obstante, yo, en mi extrañeza, insistía en saber cómo se lo habían hecho para venderlo tan rápido y a tan buen precio, tal vez acomplejado por mi incapacidad manifiesta.

En un alarde de sinceridad, el vendedor me dijo:

-A la gente no le gusta la verdad pura y dura. La gente quiere que le digan exactamente lo que quiere escuchar.

No sé exactamente por qué, a raíz de este comentario, me vino a la cabeza una conversación que había mantenido, unos días antes, con un profesor de piano de una escuela municipal de música, afortunadamente hoy ya convertida en conservatorio.

Yo me mostraba sorprendido por el hecho de que muchos de mis alumnos de 11 años dejaban los estudios reglados de música y se matriculaban en escuelas de música moderna. El profesor, un hombre de mediana edad, me dijo con cierta tribulación, siempre muestra de espontaneidad, que aprender a tocar un instrumento era muy poco "democrático" para los tiempos que corren    -corrían-. Que en la escuela de música moderna plantaban al alumno delante de la batería o la guitarra eléctrica sin pasar por el "mal trago" de darle una base que le capacitara para interpretar una sencilla partitura. Allí -decía- educan en la originalidad y la espontaneidad..., tanto que jamás serán capaces de reinterpretar ni su propia música. El piano, en cambio, -añadía- necesita de tres largos años de aburrimiento repitiendo escalas para que el alumno se vea capaz de interpretar sencillas partituras. Pero es el único camino para ser capaz de hacer y tocar música realmente.

Y a todo esto, ¿a qué vienen estas pequeñas anécdotas personales?

Pues bien, miren; necesitamos de muy poco tiempo para endilgar a los políticos la responsabilidad de casi todos nuestros males, incluyendo el de la crisis que vivimos. Pero, en realidad, los políticos tienen la misma responsabilidad, ni más ni menos, que el vendedor de coches que decide no explicar estrictamente la verdad para no perder una venta. Cualquier cosa antes de que el cliente acuda a otro que le regocije con sus cantos de sirena.Y, por supuesto, los clientes somos los votantes que no atendemos a razones y demandamos una concreción y una magnanimidad imposibles. Ya decía, creo recordar, G. Bernard Shaw que lo que realmente definía a la democracia es que los gobernantes no podían ser mejores que los gobernados.

¿Y el profesor de piano? ¿Qué papel encarna en esta metáfora? Pues verán: con sus normas y protocolos, con sus metódicas y anodinos procedimientos se asemejaría a un pulcro juez  poco dado a la demagogia y a la aclamación popular. Un juez que interviniese contrariando la voluntad del pueblo, siempre en busca del camino fácil y de los derechos "inmanentes", para advertirle de que la justicia y la libertad requieren de tenacidad y esfuerzo. Lejos de llevarnos a la tierra prometida, el ser consecuente nos acerca a la verdad, al conocimiento, aunque tal vez nos aleje de nuestros "democráticos" deseos.

Borges afirmaba que la democracia era prácticamente una superstición, basada en el uso futil de la estadística. Yo no voy a ir tan lejos, -Borges sería un pésimo vendedor de coches-, pero sí creo que no debemos poner el arado delante de los bueyes, es decir, que la verdad es antes que la democracia.


 


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