Prácticamente a diario, durante la lectura de artículos relacionados con la educación, siento la necesidad de contestar y rebatir el 101% de lo que muchos "expertos" van "soltando por ahí" de la manera más impúdica, con el atrevimiento que la ignorancia da. Sin embargo, aprendí hace mucho tiempo que no es bueno hacerse mala sangre a la primera oportunidad que tengas. Siempre es mejor esperar y aprovechar cualquier contradicción para objetar y disparar, si es posible con la pólvora de otros.
Me explico, hace apenas una semana, un pretendido experto en pedagogía de las matemáticas me provocó esa mezcla de vergüenza ajena y rabia que siempre siento cuando algún iluminado, a extramuros de las instituciones docentes, se jacta de conocer a los niños y chavales, de saber qué métodos son los apropiados en cualquier caso y de entusiasmar a los alumnos con todo ello. Hice bien en no responder, en no postear, y esperar a que alguien, sin saberlo, me sirviese la réplica. En ambos casos, estamos hablando de artículos o cartas aparecidos en El Periódico.
El experto decía:



·SISTEMA EDUCATIVO



Que el sistema de instrucción público está completamente deteriorado en el Estado español (y mucho más en la Comunidad de Madrid) es incontestable. Hace 25 años, antes de la LOGSE, los institutos y colegios públicos superaban a los privados en todos los ranking de calidad, con una ventaja masiva y apabullante. Ahora llevamos camino de invertir por completo esta situación. En muchos casos, incluso, la enseñanza pública se ha convertido en impracticable y ha dejado paso a la pura y descarnada asistencia social, de modo que la vida en los institutos se asemeja cada vez más a la de los reformatorios o los manicomios.