
Hoy miércoles 17 de marzo de 2010, los sindicatos con representación en el ámbito docente han convocado una huelga del profesorado no universitario en Cataluña. Vaya por delante que creo que en estos tiempos de egoismo recalcitrante y generalizado muchos profesores van a optar por no secundar la huelga para no añadir más leña al fuego, ya que se sienten incomprendidos y enfrentados a una sociedad que les culpabiliza de todos los males habidos y por haber desde el colapso del Imperio Romano.
Repasando muy sucintamente la Ley Educativa de Cataluña (LEC), recientemente aprobada por el Parlament, veo que "avanza" en todos los terrenos en que lo harán o lo están haciendo leyes o decretos similares en diferentes autonomías. Esto es:
1) Dejar en manos de las direcciones de los centros la selección de perfiles necesarios para cubrir los puestos de trabajo, nos lleva a experiencias tan prometedoras como las que nos obsequia el Consorci per a l'Educació de Barcelona. Como si de un vulgar ayuntamiento se tratase, las direcciones moldean el perfil profesional requerido a su antojo, siempre desdeñando méritos o experiencia, hasta que ya casi se concretan el nombre y apellidos a exigir a los aspirantes. Ni que decir tiene que este nepotismo se justifica en la mejora de la calidad de educación ofertada. O para ser más exactos, en la cantidad de suspensos que se esté dispuesto a ocultar, ya que menor número de suspensos significa, automáticamente, mayor consecución de objetivos, más complementos en nómina (esos pluses por objetivos con que se sustituye a los estadios docentes, cuya obtención requería al menos de formación continuada).
2) Injusticia en los horarios lectivos: al profesorado menos afín y más crítico se le podrán asignar más y peores clases, sin tener en cuenta criterios de especialidad ni formación (de alguna manera, esto ya está pasando hace tiempo).
3) Cinismo educativo: establecimiento de largos e irreales protocolos para todo tipo de tareas y funciones que hacen imposible la dedicación plena a la docencia. La imposibilidad física y temporal de desarrollo de todos estos protocolos por parte del profesorado lleva a una inseguridad que se cebará en aquellos que sean vistos como "disidentes", es decir, aunque todo el mundo sabe que es imposible responder a tanta norma y papeleo general, esto será utilizado como arma arrojadiza de una manera selectiva contra aquéllos que "no contribuyan a la consecución de los objetivos".
4) El profesorado queda totalmente desprotegido ante la indisciplina, las amenazas o insultos del alumnado. Cualquier acción emprendida en este sentido queda supeditada a largos procesos burocráticos, extensas normativas, un sinfín de horas extras de "mediación", etc., para al final acabar en la inconcreción y en el descrédito del docente en cuestión. El fenómeno se agudiza todavía más en el caso de los docentes más exigentes, "los que trabajan y hacen trabajar" ya que cualquier pequeño detalle puede ser aprovechado impunemente por el alumno para falsear y chantajear al profesor que "menos se enrolla".
5) Llevamos muchos años presionando al profesorado, dictando reformas, innovando métodos, aplicando políticas progresistas, demandando imposibles bilingüismos, trilingüismos, dominio técnico avanzado de la informática, inteligencia emocional, blablablá, y, sin embargo, el nivel educativo no hace otra cosa sino caer en barrena. ¿Para cuándo se espera alguna demanda sobre los demás actores de la comunidad educativa, empezando por los padres y acabando por los políticos?
6) Calendarios: en un país mediterráneo, en el cuál las temperaturas se tornan extremas de junio a septiembre, ¿debemos introducir una semana no lectiva en febrero para recuperarla cuando los termómetros sobrepasen los 30ºC ? Personalmente, creo que la semana blanca estaría muy bien, para aligerar un segundo trimestre larguísimo, pero hay que tener en cuenta que nuestros centros se encuentran en pésimo estado de mantenimiento. Desde ventanas que no abren hasta calefacciones que o no funcionan reiteradamente o simplemente "no llegan a todo el edificio". Además, la densidad demográfica en los centros es ya propia de de la India de Slumdog Millionaire, puesto que la normativa ha ido "adelgazando" a los niños hasta hacerles caber en la cuarta parte de espacio que en los años ochenta. En esas aulas abarrotadas, a menudo, no cabe otra cosa que la propia presencia y muchos pisotones por la acuciante falta de espacio y medios.
7) Política de racanería presupuestaria, al no cubrir muchas bajas por enfermedad de menos de 15 días. Se anuncia ya que la bolsa de sustitutos está siendo cribada y "homogeneizada" para que todo el mundo sirva para todo. El ejemplo lo tenemos ya en que bajas de P3 se cubren con profesores de Historia de secundaria, por poner uno de tantos casos reales.
Y, no obstante, el problema que todo docente detecta a diario en sus aulas, esa ausencia total de cultura del esfuerzo y deltrabajo de la mayoría de sus alumnos, esa caída del nivel educativo que contrasta con la falta de atención hacia aquellos alumnos "que podrían avanzar satisfactoriamente", ese problema, digo, sigue ahí sin ni tan sólo haber sido enunciado.






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