
¡La Universidad ha muerto! ¡Viva la Universidad!
Se espera que el próximo curso la universidad española registre un importante aumento de alumnos en la franja de edad que comprende desde los 30 a los 45 años, aproximadamente. La necesidad de sobrecualificarse lleva a muchos españoles a considerar su ingreso o vuelta a las aulas universitarias en pos de mejorar sus oportunidades laborales.
Estos esfuerzos de formación permanente podrían parecer comprensibles y hasta loables. Sin embargo, sorprende la magnitud que ha cobrado el efecto Bolonia en contraposición con el abandono y falta de empuje de la Formación Profesional. Parece como si esta última sólo fuera tenida en cuenta para el suministro de nuevas matrículas a la universidad, ya sea mediante adaptaciones o con la creación de nuevas vías de acceso.
¿Es realmente necesaria una lista interminable de másteres que no conducen a especializaciones realmente profesionales o que se encaminan únicamente hacia el doctorado? ¿Está nuestra sociedad demandando este tipo de profesionales?
La masterización, tal y como parece desprenderse de la lectura del listado de másteres que nos ofrece el ministerio (todavía no disponible para el curso 2010-11), es más un hecho económico y laboral que cualquier otra cosa. Más allá de la abrumadora e interminable oferta en todos los campos, no parece que haya coordinación alguna entre universidades o entre departamentos universitarios. El máster, salvo aquéllos del área científico-técnica que sí suelen explicitar muy bien sus objetivos, aparece más como un apéndice de las carreras existentes, ahora denominadas grados.
La razón de todo ello, según el Ministerio de Educación, es que los grados habilitan para el ejercicio profesional pero el máster especializa o conduce al doctorado. La verdad es que no sé si necesitamos tantos doctorados y antes los especialistas los aportaba la propia carrera; creo más bien que la Universidad ha examinado las proyecciones demográficas y las ha extrapolado estimando su viabilidad económica. Conclusión: la Universidad necesita que los estudiantes permanezcan más tiempo en ella y, a poder ser, se dejen más dinero en su formación. De hecho, en otros países europeos se consigue el grado con menos créditos, en unos 3 cursos, algo que sí casa bien con el hecho de que un máster o postgrado pueda suponer la especialización posterior.
Y a todo esto, ¿qué hacemos con la FP? ¿La devaluamos todavía más para que sólo dé cabida a los oficios manuales? ¿La conectamos a la Universidad como buenamente se pueda?
-universidad dando formación profesional???
-másteres poco adecuados a las necesidades económicas y laborales.
-mercantilización de la universidad, abandono de la FP que solo sirve para suministrar nuevas matrículas a la universidad, que parece ser el fin último de nuestro sistema educativo. Maestrías?
-Renovación de formas pero no de contenidos.
-Lo útil es bello. Cultura como característica y atributo de quien está formado para
-Shell Eco-maraton





