Ecolnomia

  • Aumentar fuente
  • Fuente predeterminada
  • Disminuir fuente
Home ·SISTEMA EDUCATIVO educa El Departament d'Educació "estorba" a los centros educativos

El Departament d'Educació "estorba" a los centros educativos

E-mail Imprimir PDF

Me hago eco hoy de una carta de dimisión. La firma Albert Bayot, dimitiendo en ella de su cargo de director del Instituto Josep Brugulat, de Banyoles. Afirma en ella que el Departament debería dejar de "empipar" (molestar/estorbar) a los centros educativos para que se puedan centrar en la enseñanza; debería también permitir que el 99& de las decisiones se tomasen en el lugar al que afectan y no en despachos de Barcelona y, sobre todo, humanizar el Departament d'Educació de la Generalitat de Catalunya".

El ex-director acumula una experiencia de diez años en el equipo directivo de su instituto y, con este bagaje, le dice al conseller Ernest Maragall que se siente cansado ya que la gestión del Departament d'Educació ha generado "frustración, desilusión y desánimo". El divorcio entre los centros y el aparato administrativo es evidente y asegura que "con el funcionamiento actual del Departamento que usted dirige -en alusión a Maragall- la educación de nuestro país no puede ir bien de ninguna manera". Albert Bayot agradece, de paso, el apoyo y la comprensión que ha encontrado en el claustro del instituto, el alumnado y sus familias, de igual manera que menciona el espíritu de servicio de algunas personas en los Serveis Territorials de Girona y de los Serveis Centrals de la Conselleria.

Para el dimisionario, los institutos y escuelas son mucho más que "unidades administrativas con unos resultados de explotación" y remarca que una de las cosas más valiosas que ha aprendido como director  es la importancia del factor humano, algo que piensa que ha fallado desde hace mucho tiempo y que se ha agravado en los últimos tres años (los que lleva Maragall en el cargo). Y precisamente por ello, asevera que el Departament "se ha dedicado a dilapidar los pequeños esfuerzos que en cada escuela e insituto se habían ido tejiendo" con constantes cambios de normativa, sin una visión clara de hacia donde vamos, provocando un desaguisado mayúsculo que ha llevado a los centros a una situación de desconfianza total y absoluta en el Departament y que, además, ha dejado a la Conselleria "sin ninguna credibilidad ante los centros".

Proyectos como el famoso 1x1 (ordenador para cada alumno), o como la imposición de un nuevo modelo didáctico centrado en las competencias "sin ninguna clase de indicación, de formación previa ni de sensibilización hacia su forma de trabajo"; todo ello, además, sazonado con una política con prevalencia del criterio económico, con unos planes educativos de Entorno que consagran la "navegación sin rumbo", con los costos y beneficios no valorados de la introducción de la sexta hora en primaria, del nuevo y caprichoso calendario escolar, sin ningún criterio pedagógico válido, amén del fracaso mantenido hace muchos años del programa de gestión informática SAGA, de los recortes de plantilla y personal previstos, etc. Todo ello según Bayot, muestra el "alejamiento o desconocimiento de la realidad de las escuelas e institutos".

En resumen, lo que ha dicho este hombre lo piensamos muchos de los que estamos en la educación. Por supuesto, desde la Conselleria se está incentivando un nuevo perfil para las direcciones de los centros. Los rasgos básicos de ese perfil serían la profesionalización, entendida como un desligamiento de la figura del director de la docencia, es decir, se les dora la píldora a aquéllos que quieran desentenderse de las horas de clase a cambio de ejercer el mandato de los centros con, incluso, prerrogativas en materia de personal o sanciones. De esta manera, se da entrada a un tipo de profesional que aceptara lo que sea a cambio de no volver a la docencia efectiva, algo que ya viene sucediendo, de facto, en los últimos tiempos.

Los profesores somos los "pobrecitos habladores", como diría Larra, que raramente podemos emprender acciones reivindicativas mayoritarias ya que, de hacerlo, se nos criminalizaría ante una sociedad cada vez más descosida y más víctima de la demagogia política; además, a diferencia de otros colectivos que sí pueden ejercer presión (pienso en la huelga del metro, por ejemplo), en las convocatorias de huelga se dictan unos servicios mínimos que poco difieren de los máximos, sin poder anticipar a los padres quienes van a la huelga. De esta manera, los padres pueden mandar a sus hijos "a la guardería" sin experimentar la más mínima molestia, puesto que el centro debe asumir igualmente a todos los alumnos independientemente de cuántos profesionales hayan secundado la huelga. Tampoco podemos permitirnos desobedecer los decretazos de servicios mínimos porque, en nuestros niveles salariales,  las cargas de nuestras hipotecas hacen que hasta el último euro sea necesario para la supervivencia. Bonita y digna profesión la del docente...


 




Discovers Web Hosting - Alojamiento Gratis + Dominio Gratis