Tras el gran hito que suposo la adopción de la semana inglesa, allá por los primeros años del siglo XX, servidor reclama ahora un nueva nueva regulación respecto a los días laborables. Sugiero que los sindicatos se movilicen por la introducción de la semana financiera, esto es, la Financial Week.
Digo esto porque, semana tras semana, se repiten los ataques de los especuladores financieros al euro de martes a jueves. Sería el período laboral de estos prohombres de las finanzas. Los lunes deben descansar hasta el atardecer, momento en el que, videoconferencia mediante, trazan sus planes para zurcir un nuevo traje a las renqueantes bolsas europeas. Llegada la tarde del jueves, y si el hostigamiento no ha producido todavía los resultados esperados, finaliza su semana laboral, sabiendo de antemano que fuera de los cuarteles continúa la refriega a cargo de "sus" medios de comunicación social.
Ha llegado a mis manos un gráfico que debería preocuparnos. Pese a provenir de un blog amigo muy fiable en materia bursátil, cuya fuente previa es el New York Times. (Clic en la imagen)
Dicho esto, quiero puntualizar que hoy parece que la alarma crediticia está calando en todos los mercados; era de esperar ya que casi no quedaba ningún premio Nobel de economía que no hubiera advertido seriamente sobre este tema. Algunos rumores apuntan a que la deuda griega no está todavía bien cuantificada y a que hay temor a que la aplicación de medidas no sea todo lo exhaustiva que sería necesario. También corre por ahí un runruneo sobre si España estaría en una situación muy expuesta a medio plazo y otras agencias de calificación pudieran revisar su triple A al tesoro español.






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