Era previsible. Tras leer mi artículo "Financial Week", los especuladores financieros han querido dejarme en evidencia prorrogando hasta viernes los ataques contra el euro.
Esta semana hemos visto una nueva andanada de las que los fondos de inversión global asestan al árbol del mercado para comprobar cuántas aceitunas caen y cuándo será momento de poner las "borrasses¹" para recoger el fruto maduro. La sorprendente novedad es que esta vez también atizaron a Wall Street.
Uno quería creer que por fin se confirmaban sus teorías sobre la conspiración financiera: Wall Street y la City pergeñaban planes secretos para que sus corsarios se cebaran sobre la debilidad de las periferias del euro. Hasta Sarckozy y Merckel se han vuelto conspiranoicos y se declaran indignados por el ataque concertado de los especuladores, al tiempo que anuncian que buscarán nombres y apellidos en esos ataques que, insinúan, son deliberadamente antieuropeos. Hasta Felipe González apunta a los tiburones de Londres y adivina complicidades políticas. Puñados de analistas políticos y financieros denuncian que los grandes especuladores han visto la hora de acabar con esos viejos residuos que suponen los estados sociales europeos...
Pues mire usted: ahora que en Europa una parte de la opinión publicada parece acercarse a mi teoría de que el ataque concertado a nuestra divisa podría ser una cortina de humo para enmascarar la debilidad que la deuda engendra en el mismo corazón financiero de occidente, Londres y Nueva York, ahora -vuelvo a repetir-, me parece que los pretendidos corsarios no son sino simples piratas y que, sin patente de corso de reino alguno, actúan dejándose sentir también en Wall Street por puro oportunismo y porque, sintiéndose mucho más fuertes que las economías nacionales, adivinan un futuro próximo en el que podrán comprar edificios enteros a precios de solar vacío.
Así las cosas, los grandes fondos de inversión -esos que, como Blackrock, manejan tanto dinero como el PIB español entero- son las verdaderas fuerzas ejecutivas. Ingenuos nosotros, los europeos, al ignorar algo tan elemental. Los auténticos dueños del mundo llevan muchos lustros imponiendo su diktat político en los países anglosajones y algunos bergantes, aquí en la Europa continental, nos adoctrinan en las bondades de sus políticas ultraliberales. Nos quieren imponer su modelo educativo, basado en que un rico que haya estudiado en Eton ya no tenga que preocuparse nunca más por su futuro, como bien señala estos días Lluis Foix, director adjunto de La Vanguardia; o basado en que la medicina pública sea un desastre si lo comparamos con la medicina catalana, como dice Tom Sharpe en su última entrevista en el mismo periódico; o basado en la mentira de que el mercado se autoregula y el estado no debe imponerle regla alguna -anatemizando, de paso, a quienes lo propongan- y, al mismo tiempo, obligando a ese mismo estado a regalarles un pozo sin fondo de dinero para salvar de la quiebra a todo el modelo financiero. Para salvarles sus blindajes, sus pensiones vitalicias y sus primas incondicionales. Han secuestrado nuestro dinero y ahora quieren subirnos los impuestos para seguir haciéndolo, con total impunidad.
Y, mientras, algunos ideólogos, idiotas o aprovechados, siguen martilleándonos con su catecismo económico liberal de tres paginitas, amarillentas de puro viejo, según el cual hay que acabar con el estado, factor último de la crisis con sus exagerados impuestos; hay que acabar con los funcionarios, esos paniaguados que nos roban para no trabajar; hay que acabar con lo público, privatizarlo todo en pos de la eficiencia absoluta...
¹Borrassa: en catalán, dícese de la manta o sábama de cáñamo que sirve para recoger las olivas, las algarrobas, almendras, etc.






Comentarios
http://www.publico.es/dinero/311399/diez/millones/griegos/robado
Sinceramente encima de robarnos nos quieren convertir en cómplices. La cuestión es no hablar de los responsables verdaderos del asunto, ¿alguna vez ha habido miramientos por parte de la Gran Bretaña hacia el resto de Europa?, que yo sepa jamás, y menos aún con los países del sur.
Buen artículo, muy esclarecedor.