
Parece ser que en este país, de repente, todos nos hemos vuelto economistas. En los periódicos, en la radio, en la televisión (con el permiso de Belén Esteban y Jesulín), la economia está de moda. Aparecen economistas de todo tipo, desde los “neocons” más recalcitrantes hasta los economistas anti-sistema totalmente radicales.
Posiblemente el tema más recurrente de los economistas y aficionados es “la deuda”, esa droga que nos ha hecho generar tanto PIB por la vía del consumo, ha creado la burbuja inmobiliaria, ha provocado una especulación salvaje y que ahora ahoga a las famílias, las empresas y al propio estado.
Resulta muy interesante ver cómo los países más potentes y industrializados acostumbran a ser los más endeudados. Después de oir hablar mil y una veces de la “deuda del tercer mundo”, parece ser que esta ha quedado en nada si la comparamos con la de Japón, Estados Unidos o la de la Gran Bretaña.
Todo esto me sugiere cual es el gran problema, en realidad, no se trata tanto de lo que se debe o se deja de deber. Lo realmente importante es la potencia del país, la capacidad de pagar y la confianza que merezca el país endeudado.
Quizás ahí radica el problema de España, su economía no genera ninguna confianza, y la tendencia es claramente desfavorable. ¿Quién cree en España y sus potencialidades?, parece ser que nadie.
Que sí, que Grecia hizo trampas contables durante años (no serán los unicos...), pero supongo que eso lo practican muchos países, en realidad lo importante sigue siendo el lugar que se ocupa en el mundo y si se te considera “sacrificable” o no.
Y ante eso nos encontramos hoy, ante las presiones y maniobras alemanas e inglesas, que para salvarse les conviene atacar a los más débiles, debe tratarse de “darwinismo económico”. Pues nada, toca esperar y si somos “sacrificables” o no.







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