Lo siento, pero no lo he podido evitar. Estoy acostumbrado a leer las páginas económicas de los diarios estadounidenses, ya que paso mucho tiempo allí trabajando, y hoy me he sentido un poco como en casa al leer a Niño Becerra con sus predicciones para los tres años venideros:
Nunca he creído en ningún economista que trate de explicarme lo que pasará, por la sencilla razón de que casi nunca aciertan pero, además, porque sus advertencias siempre caen en saco roto. Sin embargo, me sorprende que a este hombre se le trate tan mal aquí, cuando no dice nada más ni nada menos lo que están apuntando Roubini (el economista de cabecera de Minosabe, creo) y el Nobel Joseph Stiglitz.
Así que, si quieren saber qué pasa y por qué pasa, creo que esta tríada de personajes tienen bastantes claves y pocos pelos en la lengua.





