Durante todo el mes de agosto la prensa generalista nos ha venido repitiendo que el panorama de implementación de internet en España es desolador. El internet barato y rápido no es sólo patrimonio del Japón (61 Mb/s de media) o de los países nórdicos. Aquí al ladito tenemos a Francia, con una media de casi 20 Mb/s, una tarifa promedio un 20% más barata, accesible en todo el territorio metropolitano y ningún coste de línea repercutido; hasta el mismo Portugal se permite una velocidad media de 8 Mb/s. Hoy mismo se puede contratar en el país luso una oferta de 120 Mb/s por 30€ al mes. Digo yo que por mucho que la distancia a la centralita merme esa velocidad, la resultante final será mucho mayor que la velocidad promedio en España, que es apenas de 1 Mb/s con un coste alrededor de 45€ de media y, lo que es mucho peor, con un grado de cobertura muy deficiente.

Hoy he leído en la prensa que Timofonica, no contenta con su actual margen de negocio, plantea que debe ingresar más por el creciente tráfico de datos (http://www.eleconomista.es/empresas-finanzas/noticias/2407527/08/10/2/Telefonica-aboga-por-ingresar-mas-por-el-trafico-que-transporta.html). Como quiera que no pueden endosárle un recibito a Google "por usar una red de su propiedad", los prebostes del monopolio de facto han decidido pasar la factura a los de siempre, a los titulares de línea.
¿A dónde nos lleva todo este compendio de despropósitos? Pues donde siempre: las multinacionales españolas no han crecido en base a su competitividad, no han luchado en mercados liberalizados ni se han ganado el pan con las artes de la oferta y la demanda. Bien al contrario, se han encargado de forzar políticamente la situación para mantener el mercado doméstico cautivo, en un monopolio de hecho, acordando medidas legales que les reserven en última instancia el control de las manijas que dan acceso al sistema tarifario. Y los políticos, en connivencia, siempre han acabado cediendo y forzando las normativas europeas para conservar las prebendas en especie, la reserva de butacas en los consejos de administración, por ejemplo, que estas multinacionales siempre han puesto a su disposición.
Así pues, se podría hablar de un caso claro de oligopolismo español, aunque éste sea un concepto que en los últimos tiempos ha desaparecido de los diccionarios de las escuelas de negocio, tal vez porque "sobran palabras" y a buen entendedor...






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http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente/20100829/los-principes-crean-fundacion-hesperia-con-herencia-menorquina/456192.shtml