Dedico este reportaje fotográfico sobre los efectos de Chernobil a:
-Los políticos pronucleares con cargos honoríficos en comapañías eléctrica que les reportan varios cientos de miles de euros al año, léase Mr. Ansar o, más recientemente, don Felipe González.
-Los técnicos que defienden su puesto de trabajo a costa de faltar a la verdad y defender a ultranza la energía nuclear.
-Los medios de comunicación domeñados por el poder bancario-eléctrico-constructor, responsables de la propalación del discurso pronuclear de una manera totalmente acrítica.
-Todos aquéllos que, sin necesitarlo, toman el ascensor para subir o bajar tres pisos, ponen la colada en la secadora, utilizan el lavavajillas bajo la excusa de que nadie les ayuda (hay más cónyuges e hijos inválidos de lo que uno podría pensar), programan los termostatos de la calefacción por encima de los 20ºC o los del aire acondicionado por debajo de los 25º, consumen más de tres horas diarias de TV, congelan el pan para después tener que tostarlo y, así, podríamos enumerar un sinfín de conductas irresponsables y laxitudes morales que desembocan en una dependencia absoluta de la electricidad y en una vida plagada de comodidades que no sé si nos hace más felices pero sí que merma nuestra salud física y, tal vez, psíquica.
Dedicado a todos ellos:







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