iPad de Apple fabricado en China.
Con el objetivo de poner los puntos sobre las íes y de dar a conocer dónde está China y, lo que es mucho más importante, a dónde nos lleva, me he tomado el trabajo de resumir en unas pocas líneas una serie de noticias que hemos conocido recientemente:
1) Hoy llega el iPad. La estrella tecnológica de Apple la fabrica la empresa Foxconn, de capital taiwanés y establecida en el llamado Silicon Valley chino. Sus trabajadores cobran 100 euros al mes. Se ha denunciado que diez de sus trabajadores jóvenes se han suicidado en los últimos meses; cierto es que la empresa cuenta con 30.000 efectivos en la planta de Shenzen que fabrica el artilugio, lo que entrega un promedio de suicidio no superior al del Japón en su conjunto, pero no es menos cierto que estos trabajadores suelen trabajar 16 horas al día, seis días a la semana. Foxconn fabrica también para Nokia, HP o Dell.
2) Los apartamentos cápsula ganan adeptos en Pekín y otras áreas industriales de China. 25 euros de alquiler al mes por menos de dos metros cuadrados en los que la cama queda pegada a las paredes por la falta de espacio. ¿Recuerdan que el sueldo del obrero de Foxconn era de 100 euros?
3) 2200 kilómetros de vía férrea, 3300 de carreteras principales, 50 hospitales, 100 centrales eléctricas y 750.000 activos humanos entre comerciantes y profesionales. Esta es la aportación hacia África vista desde China. Los números son modestos si los comparamos con miles de minas abiertas sin ningún reparo medioambiental, o con los cientos de factorías (de curtidos, conservas, envases...) que emplean mano de obra africana sin ni siquiera las pocas garantías de que gozan los trabajadores chinos. Y los gobiernos locales, ya sean genocidas, defrauden en las elecciones o persigan a la oposición a tiro limpio, ven en los chinos a inversores que no se inmiscuyen en los asuntos internos y, por si fuera poco, tienen un modelo político autoritario que les acaba legitimando a ellos, por poco democráticos que nos puedan parecer.






Rebote en las bolsas. Basta con que China insinúe que seguirá comprando deuda europea y americana para que los inversores se echen a comprar, como mínimo hasta que irrumpan nuevas dudas. ¿Cabe alguna duda acerca de quién manda en el barco?

No es que quiera hacerme pesado, pero es que Roubini se está mostrando muy prolíficos estos últimos días. Su opinión se está demostrando muy cualificada, sobre todo tras advertir hace meses que el problema de España era mucho mayor que el de Grecia.