¿Y dónde está la noticia? Esto es lo que se preguntará cualquier docente de la Generalitat de Catalunya, a menos que tenga su boca comprada por un carguito que le rebaje, total o parcialmente, horas de docencia.
Constatemos los hechos una vez más. Según UGT:
-Cataluña dedica el 3,6% de su PIB a educación, frente a un 4,4% del conjunto de España y un 5% de media en la Europa de los 27. Ni que decir tiene que el 8,28 de Dinamarca o el 6,97 de Suecia se hallan a años luz, pero lo verdaderamente importante es que Cataluña sería la última del ránking educativo europeo, por debajo de Rumanía o Bulgaria.
-Por si fuera poco, considerando sólo la educación no universitaria, Cataluña dedica sólo un 2,14% de su PIB a educación. Lo que no varía es su última posición en el listado, esta vez por debajo de 'potencias' como Macedonia, Grecia, Malta y Chipre.
Ahora bien, si vamos más allá en el análisis de estas cifras -y esto es de mi cosecha-, veremos que Cataluña obtiene estos lamentables resultados pese a que casi la mitad de la educación primaria y un tercio de la secundaria son privadas o concertadas. Es decir, que una buena parte de los presupuestos educativos se completan "por la patilla" con cargo a aportaciones adicionales de asociaciones de padres, entidades educativas, municipios, fundaciones, etc.
La próxima vez que un político afirme algo sobre la "excelencia educativa", la "gestión de los centros", la "economía del conocimiento" o algo parecido, piensen por un instante si un Departamento tan importante como éste debe estar dirigido por alguien que no tiene ni idea de educación, ni ha ejercido de nada relacionado con ella, ni tiene formación alguna para ese cargo; piensen si el tiempo que dedican a votar no estaría mejor empleado si, por ejemplo, lo emplearan en movilizarse con sus hijos y sus profesores en contra de incompetentes que encarnan el nepotismo más flagrante.








